¿ Se pueden comer las cosas que se nos han caído al suelo ?

¿ Cuántas veces se te ha caído algo al suelo, la has recogido, soplado y te la has comido ?


Y seguramente te habrás quedado como si nada. Bueno, puede ser que te hayas comido alguna que otra bacteria durante todo ese proceso que transcurrió quizás en segundos. Pero ojo, porque depende del tipo de alimento y el tipo de suelo quizás no deberías volver a hacerlo.

Hoy descubrimos si son ciertos los mitos que corren acerca de que se caiga algo al suelo y los porqués de no recogerlo y llevarlo de nuevo a la boca.


La regla de los cinco segundos NO es cierta. Hay estudios que sostienen que si recoges la comida que se te ha caído antes de que pasen cinco segundos, es totalmente seguro que te la puedas comer. Numerosos estudios científicos aseguran que la transferencia de bacterias se produce de manera casi inmediata, es decir, si se cae se cae y si se le pega algo al caer, se le pegará igualmente al segundo.
Lo de soplar no vale. Una cosa es que tu trozo de croissant haya entrado en contacto con una pelusa. Pero, ¿de verdad crees que vas a poder hacer desaparecer la bacteria e.coli con un poco de airecillo salido de tus pulmones?


Si la comida es muy salada o muy azucarada, es más seguro comérsela. De hecho, numerosos estudios atestiguan que la transferencia de bacterias es menor en estos casos. No en vano, la sal es un potente conservante que actúa también como antibacteriano en la preparación de alimentos envasados.
Si ese alimento está húmedo es más fácil que se infecte de bacterias… El motivo es que una tostada con mermelada o unos espaguetis con tomate hacen un 20% más de contacto con el suelo que comidas “secas” como una galleta o una patata chip.
Dependiendo del suelo, la cosa cambia. Aunque parezca que es al revés, en los suelos laminados o en los azulejos el riesgo de que las bacterias pasen a la comida es mayor que en, por ejemplo, alfombras. La clave reside en que entre el alimento y la alfombra siempre hay un cierto espacio y, por tanto, el contacto es menor.


Si en nuestra casa hay mascotas, la posibilidad de que haya bacterias en el suelo es mayor, por lo que conviene ser más cauto al recoger esa galletita caída y que, creemos que en la intimidad de nuestro hogar, sigue estando limpia.
Es posible que pensemos que el suelo de nuestra casa está totalmente limpio, pero en ella vivimos nosotros, pisamos el suelo y un estudio de la Universidad de Arizona asegura que el 90% de la gente tiene restos de materia fecal en la suela del zapato. Que cada uno saque sus propias conclusiones. Ahora entendemos por qué los japoneses se quitan el calzado en la entrada de su casa... 


Lavarla bajo el grifo. Con determinadas comidas, el truco está en pasarla por el grifo. Esto, claro está, no podemos hacerlo con una galleta, pero quizá sí con una loncha de embutido o con una fruta, por ejemplo.
Depende del clima. Si hace calor y el ambiente es húmedo se multiplican las posibilidades de que las bacterias se hayan hecho fuertes en el suelo son mucho mayores. Es decir, que es más peligroso recuperar ese trozo de bocata si estás en Barcelona a 35 grados que en Madrid a 16, claro está.


También sería mala suerte… Dicho todo lo anterior, hay que decir que, en fin, que también sería cuestión de mala suerte que nuestro trocito de comida volviera del suelo convertida en un peligroso cóctel de bacterias. Y cualquier persona en su sano juicio sabe que depende donde se le caiga el trocito de comida no es muy recomendable volver a comerlo. Así que... para quien no lo sabía ya puede tenerlo en cuenta y para quien sí lo sabía seguramente le habremos refrescado la memoria , 


Fuente ppal: Cocinatis/acmn
Imágenes: google

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