Dubrovnik, un edén a orillas del Adriático

Hoy viajamos a Dubrovnik, un edén a orillas del Adriático con una historia azarosa de incendios, terremotos y guerras. Pero, por graves que fueran las calamidades, siempre ha habido una fiel reconstrucción, de suerte que, pese a todo, la ciudad ha preservado su bella identidad como si el tiempo se detuviera tras sus murallas. 
Si lo que buscas es turismo de playa, pero estas harto de la aglomeración de visitantes en los típicos destinos vacacionales, esta es tu mejor elección, en Dubrovnik no solo encontraremos preciosas playas con un encanto inusual, si no también una oferta cultural para aquellos que quieran disfrutar de un lugar plagado de elegancia, edificios que nos trasladaran a una época en la que el lujo y la ostentación eran los protagonistas.


Dubrovnik es la capital del condado Dubrovnik-Neretva. 
Es también conocida como " la perla del Adriático ". 
Se encuentra situado a 495 km. de la capital de Croacia, Zagreb, a 340km de Zadar y a uno 216 km. de Split. La palabra Dubrovnik significa Robledal, nombre que describe la cantidad de arboles de este tipo que existieron en la zona.
Está rodeada por una gran muralla que alberga 16 torres ofreciéndonos una visión única del lugar, por ello no debemos perder tiempo y acceder a ella por la entrada situada en la zona norte, cerca de la iglesia de St. Spasa, un recorrido de hora y media que tan sólo nos costará unos tres euros. Las murallas datan del Siglo X, aunque fueron restauradas en el siglo XVII. En total suman 1.940 metros, con un grosos de 6m. hacia tierra y 3 hacia el mar. Su altura es de 25 m.

En 1979, la ciudad antigua de Dubrovnik, fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco; la declaración fue ampliada en 1994.


La Fuente de Onofrio es el centro turístico de la ciudad, así como la Stradun, la calle principal del centro histórico. Dubrovnik tiene muchas iglesias, monasterior y museos que visitar, así como restaurantes, bares y tiendas. Aquí comenzamos nuestro recorrido por Dubrovnik, el cielo en la tierra.

Monasterio de San Francisco: Ofrece uno de los claustros románicos más bellos de la región de Dalmacia. Dentro del monasterio hay una farmacia que funciona desde 1317. En su interior se puede visitar el museo que alberga antiguos libros de medicina, instrumentos de la época y otros manuscritos.

Fuente de Onofrio

Pero también hacemos un paro para comer. 
Estamos en una ciudad costera, por ello no podemos obviar la bouzara, un guiso de cigalas aunque también el cevapi, una especie de salchicha de carne a la parrilla.
La cocina croata tiene características propias de acuerdo a la región y aquí su proximidad con la costa recibe la influencia griega, italiana, mediterránea y francesa. La gran calidad de pescados y mariscos del Mar Adriático es un buen motivo para que pida un plato a base de “prstaci” (almejas) o un“brodet”, guisado de pescado y arroz.

Catedral de Dubrovnik

Seguimos con la Catedral de Dubrovnik. Esta ciudad tuvo dos catedrales a lo largo de su historia, todas ellas han sitio construidas en el mismo lugar, la primera fue de origen bizantino, y databa del siglo VII. La segunda fue una catedral románica que fue destruida por un terremoto que hubo en el siglo XVII. Actualmente allí está una iglesia barroca hermosa.
Palacio de Sponza: Construido entre 1516 y 1521, se encuentra en la Plaza de Luza, fue el centro medieval de Dubrovnik, un lugar adonde llegaban todas las mercancías comerciales, Es uno de los palacios que ha conservado su estado original.

Puerto de Dubrovnik: Se halla al lado del centro histórico, y cuenta con muchas tiendas y pequeños mercadillos en sus pequeñas callejuelas empedradas. Aquí se llega cuando se dirige de crucero hasta esta joya del Adriático.

Calle Stradun

Calle Stradun: Tiene 292 metro de largo, y es el centro comercial, es el lugar perfecto de ocio.

La Isla de Mjet: Auténtico paraíso natural que guarda un Parque Nacional en su parte oeste. Destacan sus lagos Malo jezero y Veliko jezero, unidos entre sí por canales poco profundos cuyas aguas desembocan en el mar. En el islote de Santa María, en el Lago Grande, se ubica un convento, reconstruido en varias ocasiones, que es de estilo renacentista. A Mjet puede llegarse en barco desde el puerto de Dubrovnik y se tarda desde 1 a 2 h, dependiendo del tipo de embarcación.


La isla de Korcula, cuna del famoso navegante Marco Polo.
Su capital, también llamada Korcula, ocupa una pequeña península fortificada del siglo XIV con una curiosa disposición de sus calles en forma de “raspa de pez”, que permite beneficiarse de los vientos frescos en verano y de impedir la entrada del viento frío de invierno, llamado “bura”. Korcula se puede visitar tanto por tierra, atravesando la península de Peljesac y cogiendo un ferry que sale cada media hora desde el pueblecito de Orebic (el trayecto es de 15 minutos), o en una excursión en barco desde Dubrovnik.


Fuentes: Guía de Croacia / Viajes Ok
Imágenes: Google

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