El peso de las embarazadas

La mayoría de los embarazos de mujeres obesas llegan a términos felices. Sin embargo, la obesidad y el aumento excesivo de peso en el embarazo sí son condiciones serias que pueden causar complicaciones, tanto para la madre como para el bebé. 


¿Qué hago si soy obesa o tengo sobrepeso?

No estás sola. De hecho, una de cada cinco mujeres empieza su embarazo con sobrepeso. Una mujer adulta es considerada obesa si tiene un índice de masa corporal superior a 30. Este índice se determina utilizando tu peso y estatura, y una calculadora de masa corporal.

Antes del embarazo

Si estás pensando en quedar embarazada, intenta primero cambiar tu estilo de vida y mejorar tu salud. Acude al médico para que juntos establezcan un plan y tomen todas las prevenciones del caso.
Entre tanto, es muy importante que consumas ácido fólico y vitaminas prenatales, que ayudan a prevenir tanto la espína bífica -uno de los riesgos más comunes en los embarazos de mujeres obesas- como otras malformaciones congénitas. Tomar estos suplementos tres meses antes de la concepción reduce los riesgos de estas complicaciones durante el embarazo.
Durante el embarazo

Si ya estás embarazada no te preocupes; tú y tu médico pueden establecer un plan para minimizar los riesgos. No es recomendable tratar de perder peso mientras estés embarazada, pero sí puedes controlar el peso que ganas y asegurarte de que tu comida esté empacada de nutrientes. Además, es bueno que realices algún ejercicio físico ligero, como caminar 20 minutos después de cada comida. Actividades en el hogar también cuentan, como limpiar la casa después de la comida o lavar ropa, porque ayudan a quemar calorias y mejoran tu condición física. Una visita a la nutricionista no está de más. Juntas pueden idear un menú balanceado, que incluya fibra, proteínas, carbohidratos y grasas de forma balanceada.

Riesgos para el bebé

Muerte fetal tardía (después de las 20 semanas de embarazo). Un estudio publicado en la revista científica PLos One (realizado en animales bovinos), encontró que el exceso de ácidos grasos afecta el ambiente del ovario, provocando esterilidad o afectando la calidad de los embriones. El estudio sugiere que, en caso de que sea posible la concepción, el feto podría no prosperar. Aunque los resultados no se han confirmado en humanos, podría ser la razón detrás de este fenómeno hasta ahora inexplicable.
Obesidad infantil y riesgo de diabetes. Los bebés que exceden los pesos promedio al nacer, como sucede en muchos de los pequeños de mujeres obesas, tienen una mayor tendencia a tener sobrepeso durante su infancia, lo que le causa un problema a largo plazo y podría llevarle a padecer diabetes tipo 2. Además, las mujeres obesas suelen tener dificultad controlando la cantidad y calidad de la comida que consumen y este patrón se mantiene durante la infancia del niño.
Lesiones durante el parto. Los bebés de madres obesas -en especial de las que padecen diabetes gestacional- suelen ser grandes para su edad. Además, debido a su deteriorada condición física, la madre obesa puede no tener la capacidad o energía para pujar. Esto puede causar que la labor de parto dure más y que el bebé tenga dificultades para salir del canal vaginal. En caso de que se mantenga allí mucho tiempo, el bebé puede sufrir sufrimiento fetal.
El exceso de peso del bebé, sumado al exceso de tejidos adiposos de la madre en el canal vaginal, puede causar problemas para la salida rápida y segura del bebé. Algunos bebés de madres obesas, especialmente si desarrollan diabetes gestacional, acumulan grasa en los hombros, lo que causa distocia de los hombros (que durante el parto la cabeza del niño salga pero los hombros no). Esto puede resultar en una emergencia obstétrica y causarle daño neurológico al bebé. La madre, por su parte, puede sufrir traumas en el canal vaginal, infecciones vaginales o incontinencia. También se puede requerir una cesárea de emergencia.
Espina bífida, malformaciones y enfermedades. Según la March of Dimes, los bebés de madres obesas son dos veces más propensos a tener espina bífida, una malformación del cerebro, la médula espinal o las meninges. También está en riesgo de otros defectos del tubo neural, labio leporino, paladar hendido, asma y malformaciones en el corazón o las extremidades.

Riesgos para la madre

Preeclampsia y presión arterial alta. Las mujeres que tienen problemas de presión alta durante el embarazo corren el riesgo de tener un parto prematuro o que su bebé tenga un bajo peso gestacional. Si el problema se agudiza, al llegar a los cinco meses de embarazo, la condición pasa a llamarse preeclampsia, que pone en peligro tu vida y la de tu bebé, y requiere nacimiento por cesárea.
La presión arterial es medida en las consultas mensuales con tu obstetra durante un embarazo. Si tienes presión alta, tu médico puede recetarte medicinas y vigilarla de cerca para evitar complicaciones.
En caso de que padezcas de presión alta antes del embarazo y tomes medicamentos para ello, debes hablar con tu médico antes de concebir. Recuerda que las medicinas que tomes pasan por la placenta a tu bebé, y pueden afectar su desarrollo. Diabetes gestacional. Sucede cuando una mujer embarazada no puede controlar los niveles de glucosa en su cuerpo y el nivel de azúcar en la sangre se eleva. Como resultado, el bebé suele ser muy grande para su edad. Con frecuencia, las madres mayores de 35 años, con sobrepeso, vida sedentaria, de raza latina o asiática, e historial familiar de diabetes tienen un mayor riesgo de desarrollar diabetes gestacional. como resultado, el bebé puede ganar más peso de lo indicado y desarrollar macrosomía (ser muy grande para su edad gestacional). Alrededor de un tercio de las mujeres que padecen diabetes gestacional también desarrollan diabetes tipo 2 en algún momento de su vida (después del embarazo).
Parto prematuro, cesárea y complicaciones. La unión de todos los factores de riesgo que causa la obesidad en el embarazo es una receta peligrosa. Según un estudio médico publicado en American Journal of Obstetrics and Gynecology, cada punto de sobrepeso en el índice BMI aumenta el riesgo de cesárea un 4%. Además, las mujeres obesas suelen tener bebés muy grandes para su edad, lo que dificulta un parto vaginal. Y tanto la diabetes gestacional como la preclampsia pueden llevar a que tu embarazo termine de forma prematura y los médicos tengan que hacerte una cesárea de emergencia, con los riesgos que ella implica para una mujer obesa.

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