Détox, eliminando toxinas

Ahora que llega el calor y muchas están metidas de pleno en la operación bikini, seguro que este post les encantará.


A pesar de que algunas cogieron unos kilos de más durante el invierno, no sólo eso hace que nuestro cuerpo no esté ideal para el verano, las toxinas hacen una gran función en contra de nuestra bajada de peso y regeneración.

A los humanos las toxinas nos llegan a través de la comida, el agua y el aire, los canales por donde llegan pesticidas, estimulantes o metales pasados, entre otras sustancias tóxicas. El propio cuerpo también genera toxinas –los desperdicios metabólicos–, un proceso natural de la digestión y la respiración.

Aunque venimos equipados de serie con mecanismos para eliminar las toxinas, demasiado azúcar, cafeína y comidas procesadas, poco ejercicio y estrés, entre otros factores, ralentizan nuestra capacidad natural de eliminación. 

¿Cómo saberlo?

La falta de energía, el agotamiento, las ojeras, la piel reseca o acumulación de líquidos son algunos de los síntomas de que el organismo tiene un exceso de toxinas.

 “Hay un desconocimiento generalizado sobre las sustancias y alimentos que nos intoxican”
 “Muchas veces nos duele la cabeza o estamos cansados y no nos damos cuenta de que ese malestar podría haber sido provocado por lo que hemos comido o bebido hace dos horas.”

La falta de conciencia y de sensibilidad, impiden relacionar el cansancio o la inestabilidad emocional con el azúcar, o la agresividad con la carne, por ejemplo.

Recomendamos mantener un programa de depuración durante 21 días, el tiempo que tardamos en establecer nuevos hábitos.

Pasado ese tiempo, quizás podamos mantener parte de esas buenas costumbres.
Un programa de depuración se apoya en tres pilares:
1. Eliminar la fuente de toxinas
  • Evitar todos los alimentos procesados y con toxicidad. La lista es larga. Entre los principales culpables, se encuentran: 
      • azúcares refinados de todas clases (blanco, moreno, de caña…)
      • endulzantes muy concentrados (miel, sirope de arce…)
      • endulzantes refinados (mermeladas con azúcar, chocolate, sacarinas, fructosa…) 
      • pastelería
      • estimulantes (cafés, tés, bebidas con gas y azúcar, alcohol, coca cola)
      • aceites y grasas saturadas y en exceso (aceite de oliva, nata, crema…)
      • verduras solanáceas (pimientos, berenjenas, patatas, tomates, espinacas…)
      • aditivos (colorantes, aderezos, salsas y aliños comerciales…)
      • exceso de picantes y vinagres
      • leche y productos lácteos
      • productos animales (carnes rojas, embutidos, aves, huevos…)
      • horneados (pan, bollería…especialmente con harina blanca)
      • comidas preparadas
      • aperitivos y platos muy salados
      • ahumados
      • alimentos enlatados
      • pescado de piscifactorías con mucha toxicidad como lubina, dorada, rodaballo y salmón.
  • Consumir alimentos ecológicos, preferiblemente locales y de estación.
  • Eliminar malas bacterias en el sistema digestivo y potenciar nuestra flora. 
 ¿Cómo? Presta atención a dos cosas:
 

Prebióticos, las fibras hidrosolubles de la fruta y de la verdura que nutren las bacterias “buenas”, y promueven tanto el tránsito digestivo como el equilibrio ecológico ( nabos, rabanitos, puerros, espárragos, legumbres, manzana, etc.). Es importante la masticación.

Probióticos: cepas de bacterias selectas y beneficiosas para nuestra salud. Estas bacterias producen nutrientes para nuestras células de las mucosas digestivas y promueven la defensa del sistema inmune.

2. Integrar alimentos saludables y restaurar lo que falta
  • Consumir alimentos ricos en nutrientes con fibra, vitaminas y minerales/oligoelementos (verduras, cereales integrales, frutas, semillas y aceites de primera prensada, frutos secos hidratados, legumbres, pescado y algas)
  • Cereales integrales (quinoa, mijo y arroz integral, por ejemplo).
  • Variedad de leguminosas como lentejas, judías (las azukis y judías con forma de riñón son muy aconsejables).
  • Verduras de raíz (como zanahoria, cebolla, nabo), redondas (como la calabaza, col blanca, col verde, coliflor) y de verdes (canónigos, alcachofa, apio).
  • Alga (arame, nori, kombu). Son muy importantes para remineralizar y depurar.
  • Incluir en las comidas semillas como sésamo, girasol o calabaza, fuente de aceites esenciales omega 3 y vitamina E. Recomendables para un buen funcionamiento de los órganos, sistema circulatorio, pelo y piel.
  • Frutos secos (en particular, nueces y almendras hidratadas).

3. Revitalizar
Se recomienda incorporar una práctica de meditación o yoga, y por supuesto hacer ejercicio y dormir un número suficiente de horas.
También recomienda los drenajes linfáticos.

Conviene incrementar a diario los alimentos que ayudan a depurar como:

  • Rabanitos y nabos
  • champiñones y toda clase de setas
  • zanahorias, remolacha, pepino
  • verduras de hojas verdes frondosas e intensas como la col verde, brócoli, puerros, apio, borraja o berros cocinadas ligeramente. 
  • Utilizar a menudo jengibre fresco, ajo y especies, y también verduras depurativas como alcachofas, espárragos, remolacha, endivias, hinojo y apio.
Las frutas y los zumos son importantes para depurar pero no se recomienda una cura de frutas. “Sus efectos extremos afectarán a nuestro metabolismo y fuerza digestiva”


 Como bebidas depurativas, se recomienda la de zanahoria, a la que se puede añadir manzana, apio y unas gotas de limón; manzana y pera y piña.
Como sustituto a la leche de vaca, alta en grasas saturadas, recomienda las bebidas vegetales de arroz, avena y almendra. Otras bebidas apropiadas a la hora de depurar son el té verde (remueve grasas de origen animal); té bancha y el kukicha, convenientes cuando se sigue una dieta de adelgazamiento porque ayudan a la digestión de las grasas.

 Otras bebidas:
  •  infusión de diente de león
  •  infusiones de menta, anís, hinojo, manzanilla y, por supuesto, agua. Es aconsejable beber de 1,5 a 2 litros.
Cocinar sin demasiadas mezclas, cenar temprano y, sobre todo, prestar atención a lo que se come, una parte crucial del proceso.
Sugerencias para elaborar un menú detox
Desayunos. Comienza con un vaso de agua con un poquito de limón para tonificar el hígado. Media hora después, puedes tomar una infusión. Una buena idea es desayunar una crema de cereales integrales (de mijo, quinoa o arroz); sopa de miso o licuado de verduras depurativas.

Media mañana
. Tiras de verduras como zanahoria o apio; frutos secos (nueces o almendras); Alga Nori tostada (puede tomarse cuando apetezca a lo largo del día) o algo de fruta.

Comida
. Incluir una sopa (tonifican la digestión) Por ejemplo, de miso. La fórmula es esta: 25 por ciento de proteína vegetal (legumbre o tofu) o pescado. 25 por ciento de cereal integral (arroz integral, quinoa o mijo). 50 por ciento de verdura de raíz, redonda y hoja verde.

Media tarde
. Compota de frutas o licuado de verduras o frutas

Cena
. Temprano, para que dé tiempo a hacer la digestión. Crema de verduras de raíz o redondas (son ideales para por la noche porque relajan) o de verduras verdes. O sopas con miso blanco, algas y verduras de raíz, redondas y verdes. Cereal integral. Proteína (recomendable por la noche vegetal, mejor que pescado).
Fuente: Smoda
Imágenes: Google

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