La archienemiga de los niños

Y digo " archienemiga " por que seguro que todos los que tenéis hijos habéis escuchado alguna vez la frase " no quiero comer " y seguidamente os habéis puesto o histéricos, tristes o preocupados por que el niño come mal, no come o reniega constantemente y acaba comiendo muy poco... 
No es tarea fácil que esa querida amiga que nos proporciona salud, bienestar y alimento caiga bien a los niños, por ésta razón el primer ingrediente para solucionarlo es la paciencia, aunque cueste... y mucho.

Pero éste no va a ser el único ya que en realidad sí que es preocupante; cuando un niño deja de comer o pierde el apetito, durante una temporada, puede poner en peligro su nutrición y su correcto crecimiento. La mayoría de las enfermedades, alteran de alguna manera el tipo de alimentación y el apetito del niño, pero ¿cuándo debe preocuparnos seriamente? 

Generalmente, cuando la falta de apetito no se trata de una circunstancia puntual, sino de una costumbre. 

Existen alimentos y trucos que pueden ayudarnos a cubrir las deficiencias nutricionales de nuestro hijo, para que cada bocado suponga para él un mayor aporte nutritivo.
  1. - Dale alimentos como las legumbres y los frutos secos: ayudan a complementar dietas desequilibradas o poco variadas, son un gran aporte excelente de vitaminas, proteínas y minerales. Son alimentos muy energéticos, aunque, los frutos secos en particular, no se deben ofrecer a los niños menores de cuatro años por el riesgo de atragantamiento. 
  2. - Ofrécele un ambiente adecuado: compañía a la mesa y tranquilidad 
  3. - Intenta que coma pequeñas cantidades de alimentos varias veces al día, aunque no se pase por alto los horarios establecidos. 
  4. - Usa platos grandes para que parezca que hay menos comida y combinar el primer y segundo plato en uno sólo. 
  5. - Ofrécele recetas nuevas: sabores, texturas y colores, con una presentación atractiva o divertida. 
  6. - Evita que beba líquidos durante la comida: así, evitarás que los niños llenen su estómago de líquido. Pueden beber después o una hora antes. 
  7. - Estimula el apetito mediante alguna actividad física: caminar, nadar... 
  8. - Ofrécele alguna limonada o zumo ácido: ya que parece que los frutos ácidos abren el apetito. 
  9. - Cocina añadiendo calorías y proteínas sin necesidad de aumentar el volumen 
  10. - Adereza con salsas como la bechamel, mayonesa, tártara 
  11. - Añade a sopas, purés, salteados o pasta: jamón, picatostes, queso, crema de leche o soja, nata, etc. 
  12. - Ofrécele helados (especialmente de frutos secos) y otros postres nutritivos adornándolos con miel, nata, leche condensada, chocolate, etc. además de ser un gran aporte calórico y nutricional, es un alimento que rara vez rechazan y podemos usar como compensatorio de todo lo que haya conseguido ingerir anteriormente en la comida.

Así que no sólo se trata de paciencia y mucha tranquilidad, también hay que " currárselo " con algunos de éstos métodos, así puede que consigamos que nuestros niños coman con normalidad y la comida se acabe convirtiendo en algo mucho más apetitoso y agradable para los peques, eso sí, si no lo consigues y el problema persiste, acude al pediatra.
 Vía: Guiainfantil


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