Descubriendo La Mer - Hidratantes de lujo

Hace ya mucho tiempo que La Mer es una de las casas de cosmeticos que más me atrae, si no fuera por sus precios, seguramente diría que es una de las mejores.
Si algo destaca de esta firma es la calidad en sus productos, La Mer tiene un enorme legado:


Hace años, el Dr. Max Huber, un físico aeroespacial sufrió un terrible accidente: un experimento rutinario le explotó en la cara desfigurando su rostro con graves quemaduras. Ni la ciencia ni la medicina consiguieron ayudarle, así que Huber decidió ayudarse a sí mismo.

Pionero en el uso de algas marinas en el tratamiento de la piel y utilizando el antiguo arte de la biofermentación, tras doce años y miles de experimientos creó el Miracle Broth™ (Caldo Milagroso). Este elixir nacido del mar y conocido por sus propiedades regeneradoras se encuentra en el interior de Crème de la Mer.

LAS HIDRATANTES

 
Crème de la Mer está disponible en cuatro texturas con la concentración original de Miracle Broth™ (Caldo Milagroso), diseñadas para distintas épocas del año, diferentes climas o necesidades de cada tipo de piel. Cada textura proporciona todos los beneficios. Con el tiempo, la piel se vuelve más tersa, más firme e increíblemente más clara. Las líneas de expresión, los poros y las rojeces se hacen menos visibles. ¿El resultado? Una piel completamente renovada, luminosa y rejuvenecida.


El lujo original. Este intensivo tratamiento transforma incluso a las pieles más secas desde la primera aplicación.

Diseñada para pieles de normales a secas, esta loción es ideal para aquellas ocasiones en las que la crema es demasiado rica.

Instantáneamente refresca, suaviza e hidrata con una textura ligera. Ideal para climas cálidos.

Diseñada para pieles grasas, esta loción ofrece un acabado mate que ayuda
a la piel a mantenerse libre de brillos.

El Miracle Broth™ (Caldo Milagroso) está suspendido en el interior de esta fórmula extraordinaria. Para activar el caldo y liberar sus ingredientes principales, temple una
pequeña cantidad entre las yemas de los dedos. Sobre la piel limpia y seca, aplíquela sobre el rostro y el cuello con suaves presiones
 
 

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