Las Tormentas solares


Una tormenta geomagnética ( tormenta solar ) es una perturbación temporal de la magnetosfera terrestre. ( es una región alrededor de un planeta en la que el campo magnético de éste desvía la mayor parte del viento solar formando un escudo protector contra las partículas cargadas de alta energía procedentes del Sol )  Asociada a una eyección de masa coronal (CME), un agujero en la corona o una llamarada solar, es una onda de choque de viento solar que llega entre 24 y 36 horas después del suceso.
Esto solamente ocurre si la onda de choque viaja hacia la Tierra.

Partículas solares interactuando con la magnetosfera terrestre
  

ETAPAS
  • 1ª etapa - Erupción solar: tarda solamente 8 minutos en llegar a la tierra. la radiación electromagnética es capaz de interrumpir las comunicaciones. La erupción solar expande la atmósfera hasta alcanzar las órbitas de los satélites, alterando sus órbitas y provocando su caída a la superficie de la Tierra.
  • 2ª etapa - Tormenta de Radiación: un bombardeo de radiación que puede quemar los circuitos eléctricos y dañar a las personas expuestas; aún cuando la atmósfera y la magnetósfera actúan a modo de escudo para evitar este tipo de efectos.
  • 3ª etapa - Eyección de Masa Coronal (en inglés CME): Esta es la onda más peligrosa ya que, en el caso de estar orientada hacia el sur, daña los satélites, todos los transformadores eléctricos por los que pase electricidad y las comunicaciones en todo el planeta. Si está orientada al norte, rebotará en la magnetosfera



La tormenta solar de 1859

En el año 1859 se produjo una gran fulguración solar. La tormenta solar de 1859 fue la más potente registrada en la historia. A partir del 28 de agosto, se observaron auroras que llegaba al sur hasta el Caribe. El pico de intensidad fue el 1 y 2 de septiembre, y provocó el fallo de los sistemas de telégrafo en toda Europa y América del Norte. 
Parece que este tipo de situaciones sólo se produce cada 500 años aproximadamente, según los estudios de muestras de hielo.
Parece que los primeros indicios de este incidente se detectaron a partir del 28 de agosto de 1859 cuando por toda Norte América se vieron auroras boreales. Se vieron intensas cortinas de luz, desde Maine hasta Florida. Incluso en Cuba los capitanes de barco registraron en los cuadernos de bitácora la aparición de luces cobrizas cerca del zenit. En aquella época los cables del telégrafo, invento que había empezado a funcionar en 1843 en los Estados Unidos, sufrieron cortes y cortocircuitos que provocaron numerosos incendios, tanto en Europa como en Norteamérica. Se observaron auroras en zonas de baja latitud, como Roma, Madrid, La Habana y las islas Hawai, entre otras. En las Islas Baleares encontramos una referencia en el Diario de Menorca.


"Anteayer a hora avanzada de la noche vio una persona fidedigna dos auroras boreales, que si bien eran mas diminutas que la que vimos años atras no dejaron de causar un efecto maravilloso.—J. Hospitaler, 'Diario de Menorca' - Año 2 Número 237 (04/09/1859) "



Fue la interacción más violenta que nunca se ha registrado entre la actividad solar y la Tierra. La acción del viento solar sobre la Tierra el año 1859 fue, con diferencia, la más intensa de la que se tiene constancia. El día 28 de agosto aparecieron numerosas manchas solares, y entre los días 28 de agosto y 2 de septiembre se declararon numerosas áreas con fulguraciones.
El 1 de septiembre el Sol emitió una inmensa llamarada, con una área de fulguración asociada que durante un minuto emitió el doble de energía de la que es habitual. Sólo diecisiete horas y cuarenta minutos después, la eyección llegó a la Tierra con partículas de carga magnética muy intensa. El campo magnético terrestre se deformó completamente y esto permitió la entrada de partículas solares hasta la alta atmósfera, dónde provocaron extensas auroras boreales e interrupciones en las redes de telégrafo, que entonces estaba todavía muy poco desarrollado.


La fulguración de Carrington
A veces, se habla de la fulguración de Carrington debido a que este científico hacía unos bocetos de un grupo de manchas solares el jueves primero de septiembre debido a la dimensión de las regiones oscuras, cuando, a las 11:18, se dio cuenta de un intenso estallido de luz blanca que parecía salir de dos puntos del grupo de manchas. Quiso compartir el espectáculo con alguien pero no había nadie más en el observatorio. Diecisiete horas más tarde una segunda oleada de auroras boreales convirtió la noche en día en toda Norte América hasta Panamá. Algunos ejemplos ilustran la magnitud de este hecho: se podía leer el periódico bajo la luz entre roja y verdosa de las auroras, mientras que los mineros de oro de las Montañas Rocosas se levantaron y merendaron de madrugada, creían que el Sol salía detrás una cortina de nubes! A la sazón había muy pocos aparatos eléctricos, pero los pocos que había dejaron de funcionar, por ejemplo, los sistemas telegráficos dejaron de funcionar en Europa y Norte América.

Si la *tormenta de Carrington no tuvo consecuencias brutales fue debido a que nuestra civilización tecnológica todavía estaba en sus inicios: si se diese hoy los satélites artificiales dejarían de funcionar, las comunicaciones de radio se interrumpirían y los apagones eléctricos tendrían proporciones continentales y los servicios quedarían interrumpidos durante semanas. Según los registros obtenidos de las muestras de hielo una fulguración solar de esta magnitud no se ha producido en los últimos 500 años, aunque se producen tormentas solares relativamente fuertes cada cincuenta años, la última el 13 de noviembre de 1960.


La próxima tormenta solar

Una tormenta solar de esta magnitud tendría graves consecuencias para la civilización actual.
  Los rayos cósmicos erosionan los paneles solares de los satélites artificiales y reducen su capacidad para generar electricidad. Muchos satélites de comunicaciones, por ejemplo la ANIK E1 y la E2 en 1994 y Telstar 401 de 1997 han resultado dañados por este motivo. Un caso un poco diferente se debe a la expansión de la atmósfera por los rayos X que produjo daños al Asko japonés el 14 de julio de 2000.
 Los grandes transformadores están conectados a tierra y, por tanto, pueden ser susceptibles de ser dañados por las corrientes continuas inducidas por las perturbaciones geomagnéticas.

Satélite GPS

Expertos de la NASA advierten que el sol está despertando de un profundo sueño y la actividad solar podría incrementarse intensamente en unos cuantos años.

Y aunque pareciera solo una visión apocalíptica, sería capaz de destrozar nuestros sistemas de energía y comunicaciones, grandes ciudades de todo el mundo podrían quedarse a oscuras y sin energía eléctrica.

De acuerdo con especialistas, las modernas redes eléctricas, diseñadas para operar a voltajes muy altos sobre áreas geográficas muy extensas, resultan especialmente vulnerables a esta clase de tormentas procedentes del Sol, toda vez que no están diseñadas para resistir esta clase de súbitas embestidas energéticas.

Si a lo anterior le sumamos que muchos aspectos cruciales de nuestra existencia dependen de que no falle el suministro de energía eléctrica, tales como: suministro de agua, tratamiento de aguas residuales, transporte de alimentos y mercancías, mercados financieros, red de telecomunicaciones... el escenario se acerca a un desastre son precedentes.

La actividad del Sol generalmente sigue un ciclo de 11 años y al parecer está saliendo de un periodo pasivo y se prepara para uno activo según la NASA.

De acuerdo con los astrónomos, el 21 de diciembre del 2012 habrá un alineamiento del Sol con el Ecuador Galáctico (es el término astronómico para dividir la Vía Láctea en dos mitades), es decir, se moverá al corazón de la Vía Láctea.

En la misma fecha, la Tierra terminará con un ciclo precisonial (da lugar a las eras astrológicas, los solsticios de invierno y verano) de casi 26 mil años, creando una fuerza gravitacional de tal magnitud que podría desencadenar tormentas solares que afectarían directamente a nuestro planeta.

Dicha actividad sería capaz de destrozar nuestros sistemas de energía y comunicaciones, grandes ciudades de todo el mundo podrían quedarse a oscuras y sin energía eléctrica, toda vez que las modernas redes eléctricas, diseñadas para operar a voltajes muy altos sobre áreas geográficas muy extensas, resultan especialmente vulnerables a esta clase de tormentas procedentes del Sol.

Según algunos científicos informáticos, geofísicos y astrofísicos, la Tierra y el Sol atravesarán un proceso de inversión del polo magnético en el año 2012. La inversión del polo magnético es un proceso que ocurre cuando el Polo Norte y el Polo Sur invierten sus posiciones.

 Una tormenta solar severa podría causar un daño económico veinte veces mayor que el Huracán Katrina, advirtió la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos en un reporte del 2008, titulado "Eventos Climáticos Espaciales Severos -Impactos Sociales y Económicos".

Si estáis preocupados por que tal y como digeron los mayas el 21 de diciembre de 2012 se terminará el mundo, podéis estar relativamente tranquilos, que no cunda el pánico. Os dejo unos cuantos vídeos sobre este fenómeno natural que espero aclaren vuestras dudas y calmen la gran actividad mental que provocan estos temas tan peliagudos.




Podéis ver las continuidades en Youtube.

A partir de todo esto.... quedaos con lo que queráis... pero está claro lo evidente, no va a suceder nada de nada, nada al menos que no haya sucedido antes.

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