Riesgos y beneficios de ir a La Guardería

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La guardería es una opción para los padres que no pueden quedar al cuidado de los hijos, aunque el debate se inicie siempre en este tema porque no suele ser la mejor opción para el niño. Otra cosa es que sea la única opción y que no sea mala, pero hoy nos queríamos centrar en un repaso de determinados riesgos y beneficios de ir a la guardería.

¿Se ponen más o menos enfermos los niños que van a la guardería? ¿Se pondrán igual de enfermos los niños que no vayan, más adelante? ¿Aprenden más o menos estos niños escolarizados? ¿Son todo riesgos cuando un niño va a la guardería?
Es opinión generalizada entre los profesionales sanitarios (también entre padres o cualquiera que se preste a opinar al respecto) que la escolarización precoz origina un aumento en la incidencia de la enfermedad infantil, y existen múltiples investigaciones que parecen apuntar a este hecho.


Pero cuesta localizar estudios que realicen una valoración integrada del problema, lo que supone un obstáculo para la valoración e interpretación de la evidencia disponible.
guarderia1.jpgPara poder recomendar o desaconsejar la asistencia a la guardería se debería tener en cuenta no solo los efectos psicosociales y sanitarios descritos en los estudios previos y que comentamos a continuación, sino sobre todo las circunstancias particulares de los niños y sus familias.
Porque realmente es difícil medir la mayoría de las estimaciones de riesgos y beneficios, por lo que su ponderación tendrá que ser en gran parte subjetiva, y la decisión, de nuevo, basarse en la situación personal de cada familia, sus recursos, sus situaciones laborales, las posibilidades de su entorno…

Riesgos de la escolarización temprana

En el número de marzo de “Evidencias en Pediatría” se revisa un estudio en el que los niños que habían asistido a guarderías grandes antes de los dos años y medio tenían más infecciones respiratorias febriles y otitis durante ese periodo, pero menos durante la educación primaria (entre cinco años y ocho).

Sin embargo, según señalan en el mismo número de la revista pediátrica, los autores no aportan información que permita valorar la importancia clínica de sus resultados, por lo que en base a ellos resulta arriesgado juzgar las posibles ventajas e inconvenientes de adelantar o retrasar el inicio de la escolarización.

Beneficios de ir a la guardería

No todos los efectos de las guarderías en los niños parecen desfavorables. También se publican trabajos en los que se trata de presentar posibles efectos beneficiosos, fundamentalmente psicosociales pero también sanitarios, aunque tampoco en estos casos las conclusiones son determinantes, definitivas o generalizables.
Es evidente que la escolarización precoz ofrece oportunidades de enseñanza y adaptación que en determinados niños o ambientes de riesgo podrían resultar favorables. Asimismo, la exposición precoz a agentes infecciosos podría ejercer cierto efecto modulador de la respuesta inmunitaria que resultará beneficioso a medio-largo plazo.
En un próximo post nos centramos en estos posibles beneficios de ir a la guardería, una vez señalados los riesgos principales que consisten en que, en comparación con los niños cuidados en casa, los que van a la guardería antes de los dos años y medio tienen más infecciones durante ese periodo

¿Y si no hay posibilidad económica?

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Cada familia conoce su realidad económica y sus posibilidades. Criar a un hijo en casa supone coger una larga excedencia, reducir jornadas o dejar de trabajar y todo ello hace que los ingresos disminuyan.
En caso de que ese descenso de recursos no se pueda asumir (o no se quiera, que las escalas de valores de las personas no tienen por qué ser iguales) cabe la posibilidad de buscar a terceras personas, normalmente los abuelos o pagar a una guardería.
Los abuelos son unos grandísimos cuidadores, atentos y cariñosos, aunque hay algunos que, con el aumento de la edad media en tener hijos, han alcanzado edades bastante avanzadas y ello suele afectar a su capacidad y energía.

Miremos a los países nórdicos

Siempre que hablamos de periodos escolares, de edad de entrada al colegio y de resultados acabamos hablando de las sociedades nórdicas, más avanzadas que la nuestra y con mejores puntuaciones escolares.
El motivo es que, contrariamente a la tendencia española donde se cree que cuanto antes vayan los niños a la guardería o al colegio antes empiezan a aprender y más preparados estarán en el futuro, en el norte de Europa los niños se separan de sus madres mucho más tarde (y eso que ellas tienen una mayor presencia en el mundo laboral que aquí) y los resultados académicos son mucho mejores que los de nuestros hijos.
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La diferencia estriba, para empezar, en las políticas sociales. En España el objetivo es el de hacer cada vez más guarderías para los niños de hasta 3 años. En Finlandia (país que ocupa el primer puesto en el informe PISA) las madres pueden estar en casa hasta los tres años, cobrando un sueldo del Estado, y tienen derecho a reincorporarse al trabajo en el mismo puesto y sueldo. Hasta los ocho años pueden hacer media jornada y el Estado les paga la otra media.
Pero la diferencia no es sólo lo que el gobierno de cada país ofrece, sino también lo que la sociedad espera que se le ofrezca. Hace dos o tres años se organizó una recogida de firmas para conseguir una baja maternal de seis meses y no se consiguieron las firmas mínimas. Si el Estado español promete más y más guarderías es porque a los padres españoles nos está bien esta solución o directamente porque somos nosotros los que solicitamos este servicio.
Quizás no estamos entendiendo lo que el estudio realizado en EEUU explica y no nos damos cuenta de que, tal y como funciona el sistema ahora mismo, es posible que el eslabón más débil de la cadena, los niños, estén pagando la falta de tiempo con sus padres.



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