La Pascua y los Huevos de Pascua

Aprobechando que se acerca la pascua, os voy a hablar sobre los huevos de pascua y sus tradiciones, algo que seguramente ya conocéis, pero para variar seguro que muchos de vosotros, como yo, siempre habéis comprado el huevo en cuestión y listos.

 

Desde varios milenios antes de nuestra era, en las culturas mediterráneas, al principio de la primavera (en esta época de marzo) se hacía una fiesta de varios días (hasta una semana) de duración en la primera luna llena de la primavera, por el «paso» del invierno a la primavera.

La Pascua cristiana
La Pascua de Resurrección es la celebración cristiana que conmemora la resurrección de Jesucristo.
La fecha de celebración varía entre el 22 de marzo y el 25 de abril, ya que tiene lugar el domingo siguiente a la primera luna llena de primavera del hemisferio norte. Existe una fórmula que permite el cálculo de la fecha de Pascua, un cómputo realizado originalmente por la Iglesia alejandrina y que posteriormente fue adoptado por toda Europa. Sin embargo, debido a que siglos después surgió la diferencia de calendarios usados por la Iglesia católica (calendario gregoriano) y las iglesias orientales (calendario juliano), la fecha de Pascua varía para cada Iglesia, y solo en algunas ocasiones logran coincidir, tal y como se aprecia en la tabla.
Los primeros cristianos —que eran judíos— celebraban la Pascua de Resurrección a la par cronológica que la Pascua judía. Pero desde el Primer Concilio de Nicea (en el 325) los cristianos separaron la celebración de la Pascua judía de la cristiana, quitándole los elementos hebreos. Pero dejaron el carácter móvil de la fiesta recordando que Cristo resucitó en la Pascua hebrea. Hoy día la Iglesia católica mantiene el carácter móvil de la fecha de Pascua.
Esta fiesta determina el calendario móvil de otras fiestas: así la Ascensión (el ascenso de Jesús al cielo) se celebra 40 días después de Pascua, y Pentecostés 10 días después de la Ascensión. La semana anterior a la Pascua de Resurrección es la Semana Santa, que comienza con el Domingo de Ramos (que conmemora la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén). La Octava de Pascua (popularmente conocida como «semana de Pascua») es la semana que sucede a este Domingo de Pascua (o Domingo de Resurrección). El tiempo pascual o tiempo de Pascua designa, en la liturgia católica, las semanas que van desde el Domingo de Resurrección hasta el de Pentecostés.
A veces, el nombre Pascua se ha extendido a otras celebraciones cristianas, como Navidad (el nacimiento de Jesús) o Pentecostés (la venida del Espíritu Santo). Por ejemplo en Chile, el término Pascua se aplica coloquialmente a la Navidad, mientras que a la Pascua se le llama «Pascua de Resurrección».

Diferencias de fecha

Las iglesias ortodoxas utilizan un calendario diferente al de la Iglesia católica romana y las iglesias evangélicas, razón por la cual la celebración es en una fecha distinta que nunca antecede la pascua judía.
La celebración usualmente es acompañada de oraciones en las iglesias y cenas tradicionales con cordero, pero en algunas partes del mundo ortodoxo, a veces se celebra con fuegos artificiales e incluso disparos al aire.



La Pascua Judía
Los judíos celebran la Pascua (pésaj), para conmemorar su escape del cautiverio de manos de los egipcios (aproximadamente en el 1250 AEC).
El pésaj judío se origina en la historia contada en la Biblia, en la que Dios mató a todos los primogénitos de los egipcios. Esta era la última de las plagas enviadas por Dios en contra del faraón de Egipto y su pueblo por su negativa de liberar a los hijos de Israel. Dios ordenó a Moisés, líder de los hebreos, lo siguiente:
Escogerán un corderito [...], tomarán su sangre para untar los postes y la parte superior de sus puertas. Lo comerán todo asado, con su cabeza y sus entrañas, con panes sin levadura. [...] Yo recorreré Egipto y daré muerte a todos los primogénitos de los egipcios y de sus animales. [...] Al ver la sangre del cordero pasaré de largo de vuestras casas.
Éxodo 12.5-14
Los sabios judíos se acogen fielmente a lo exigido por la Torá. El pan sin levadura (matzá) recuerda la salida apresurada en que faltó tiempo para hacer fermentar el pan (18 minutos). Esto debe cumplirse durante los 7 días anteriores a la Pascua.

El paso del mar Rojo

La pascua se relaciona también con el «paso» del Mar Rojo, que según la Biblia sucedió inmediatamente después de la salida de los esclavos judíos de Egipto:
Seiscientos mil hombres a pie, sin contar los niños. También salió con ellos una inmensa muchedumbre de gente de toda clase, y grandes rebaños de ovejas y vacas.
Éxodo 14.5-30
Luego de esto se debe celebrar la fiesta de los primeros frutos de la cosecha, en este caso de la cebada y cincuenta días más tarde (7 semanas) del trigo, dando origen a Shavuot (‘semanas’).


El huevo de pascua es una tradición gastronómica de la fiesta de Pascua.

En la prehistoria

Se piensa que el origen de la tradición de comer huevos al finalizar el invierno es una reminiscencia de la Edad de Hielo. Tras el duro invierno, y cuando apenas quedaban provisiones, con la llegada de la primavera volvían las aves desde el sur y empezaban a poner huevos, de los que se alimentaban los hombres hasta que podían volver a cazar con la llegada de mejores temperaturas.

En el judaísmo

El huevo de Pascua aparece en el Séder pascual, es decir, en la Cena de Pascua, como símbolo del corazón duro del faraón Ramses II, que no permitía salir al pueblo hebreo de Egipto.


En el cristianismo

El intercambio de huevos de Pascua de chocolate es muy extendido en Polonia, Alemania, República Checa, Eslovaquia, Italia, Estados Unidos, Argentina, Brasil, Uruguay, Chile y en ciertas zonas de México, viene celebrándose desde hace poco más de 8 siglos.
Por estas fechas las pastelerías comienzan a decorar sus escaparates con unos coloridos huevos de chocolate.

El hecho de asociar el huevo a la fertilidad y por coincidir la Pascua con la estación primaveral, estación fértil por excelencia, hace que se establezca por toda Europa como símbolo de la Pascua. De modo que rápidamente los pasteleros de época comenzaron a elaborarlos utilizando distintos ingredientes. Primero fue el azúcar, luego el chocolate.
En la Edad Media el intercambio de huevos se hacía con huevos de tortuga a los que se trataba la cáscara mediante diferentes procesos para decorarla. Muchas veces eran verdaderas obras de arte.
La costumbre de esconder huevos pintados en los jardines de las casas, para la alegría y regocijo de los niños que los encuentran, se sigue manteniendo en muchos países. Simboliza la persecución de Jesús por parte de Herodes y los engaños puestos por Dios para evitar ser encontrados. Curiosamente en los jardines de la Casa Blanca el día de Pascua se desarrolla una singular carrera de chicos que hacen rodar los huevos. Gana quien llegue más lejos y sin romperlos.
En Medio Oriente todavía se siguen intercambiando huevos carmesí, para recordar la sangre de Cristo. Los armenios los vacían y los decoran con imágenes de Cristo y de la Virgen. Y en Polonia y Ucrania por Pascua, hacen verdaderas obras de arte con cera fundida sobre su cáscara.


Origen de la decoración del Huevo de Pascua

Aparece en la jarra de vino etrusca de Tragliatella (aprox. 700 a. C.), en el que aparecen el rey sagrado y su sucesor escapando de un laberinto. El otro lado de este jarrón ilustra un desfile a pie en la dirección del sol, encabezada por el rey sagrado desarmado. Siete hombres le escoltan y cada uno de ellos lleva tres jabalinas y un gran escudo con el dibujo de un jabalí, y el sucesor armado con una lanza va a la retaguardia. El jabalí sería la insignia familiar del rey sucesor, y los siete hombres representarían los siete meses gobernados por el sucesor, que caen entre la cosecha de manzanas y las fiestas de la fertilidad.
La escena tiene lugar el día de la muerte ritual del rey, y la diosa Luna (en este caso Pasífae) ha salido a su encuentro (una terrible figura con túnica y con un amenazante brazo en jarras, mientras que con el otro brazo extendido le ofrece una manzana, que es su pasaporte para el Paraíso); las tres jabalinas que lleva cada hombre significan la muerte.
Sin embargo al rey le acompaña una pequeña figura femenina con túnica como la otra; quizá sea la princesa Ariadna (que ayudó al héroe Teseo a salir del laberinto mortal en Cnosos). El rey muestra audazmente, como un contrahechizo de la manzana, un huevo de pascua, el huevo de l urrección. La pascua era la estación en que se realizaban las danzas «Ciudad de Troya» en los laberintos hechos sobre el césped (quizá como una coreografía) en Gran Bretaña prehistórica y también en Etruria.
En el frente de la jarra hay un dibujo laberíntico que se encuentra no sólo en ciertas monedas de Cnosos, sino también en los intrincados dibujos hechos en el césped y que hasta el siglo XIX pisaban los escolares británicos en la Pascua de Resurrección.
Un huevo sagrado etrusco de traquita negra pulimentada, encontrado en Perusa (Italia), con una flecha en relieve a su alrededor, es este mismo huevo sagrado.
Entre los siglos IX al XVIII, la iglesia prohibió el consumo de huevos durante la cu ma, por considerarlo equivalente a la carne, por lo que la gente los cocía y los pintaba para diferenciarlos de los frescos y poderlos consumir el día de Pascua de Resurrección. Con el tiempo estas tradiciones fueron incorporadas a la festividad de Pascua de Resurrección y hoy en día el huevo de pascua es un símbolo universal. Para muchos, el huevo se asemeja a l urrección como un símbolo de vida nueva.
En la actualidad, la tradición continúa con algunas variaciones. En Europa se mantiene la costumbre que data desde la Edad Media de adornar huevos con teñidos y pintados. Aunque parece que la práctica de huevos ornamentales era principalmente elaborada por clases altas o de recursos, se difundió a decoraciones más sencillas, como con el empleo de hojas de árbol para crear patrones sobre el cascarón. El comercio y la modernidad por su parte se ha encargado de incorporar los huevos de chocolate, y los huevos de plástico para ser llenos de dulces, y que según la leyenda son escondidos por el conejo de Pascua para que los niños los busquen, y por consiguiente,los encuentren y se los coman. En Argentina y Uruguay, se conserva la tradición de regalar huevos de Pascua decorados artesanalmente con glasé multicolor o bien en chocolate.

Recetas de Huevos de Pascua  

INGREDIENTES
1/2kg de chocolate semiamargo con un porcentaje de aceite vegetales
1/4kg de chocolate blanco
Moldes de huevo de chocolate (Pascuas) de diferentes tamaños
2 pinceles de buena calidad de 3 y 4 centímetros de ancho

 
PREPARACION
Para trabajar con chocolate conviene hacerlo en días frescos o en ambientes frescos y con poca humedad.
Poner todos los elementos que necesitamos en nuestra mesa de trabajo. Moldes, pincel, chocolate.

El o los moldes que se utilicen deben estar bien limpios y sin ninguna imperfección. Cualquier defecto se trasmite a la superficie del huevo. Antes de usarlos pasarles un paño seco o un algodón mojado en alcohol blanco. O lavarlos con agua y jabón, empleando un jabón neutro.

Una vez fundido cada chocolate por separado mantenerlos siempre sobre agua tibia para que mantengan temperatura.
Poner en un recipiente chico unas cucharadas de chocolate blanco e incorporarle algo del otro chocolate para formar otro color.

Tomar el molde y con ayuda de una cuchara tomar un poco de chocolate blanco y volcarlos en forma de hilo sobre el molde formando líneas y cruzándolas como más nos guste.
Hacer lo mismo con la combinación del otro chocolate. Llevar a la heladera 5 minutos ( solo lo necesario para que solidifique ) y retirarlo.
Introducir el pincel en el chocolate negro y comenzar a pincelar el huevo desde el centro hacia afuera hasta cubrirlo.
Esta primera capa de chocolate es fina y la superficie del molde va a quedar cubierta pero en forma irregular. Esto lo podemos comprobar si miramos el molde a trasluz, donde se notarán las imperfecciones fácilmente Se lleva nuevamente a la nevera otros 5 o 10 minutos ( respetar estos tiempos ).
Retirar y pincelar nuevamente siempre del centro hacia los bordes, esta vez debe quedar bien cubierto.
Una vez cubierto reforzar un poco los bordes para darle solidez. Limpiar bien todo el excedente de chocolate que haya quedado en la superficie exterior que rodea el huevo o sea las aletas. Teniendo todo limpio se desmolda sin dificultad.
Ponerlo esta segunda vez boca abajo apoyado en una bandeja o placa y llevarlo 5 o 10 minutos a la heladera.
Retirar y desmoldar tomando los bordes ( en la parte más ancha del molde ) con las manos y haciendo presión hacia afuera. Sale enseguida.
Lo mismo se realiza con la otra mitad.

Para unirlos se pueden emplear dos métodos.
Uno es pincelar todo los bordes con chocolate y pegarlo.
Otro es poner una olla con un poco de agua, llevar al fuego hasta que esté caliente. Cubrirla con una tapa de mayor superficie que la olla. Una vez caliente la tapa pasar rápidamente las mitades de huevo por la superficie y unirlos.
Al estar la superficie caliente el chocolate se derrite y se pegan con facilidad.

Se apoya en fajas de cartón que se hacen a la medida del huevo de chocolate, juntandolos con ganchitos.
Para decorar las uniones les damos dos opciones para que ustedes eligan.
Una opción es poner un poco de chocolate fundido en una taza y un poco de bebida alcoholica ( coñac, wiski, ron ) en otro recipiente.
Ir agregando una gota de alcohol e ir mezclando. El alcohol lo que hace es espesar el chocolate por eso se debe tener sumo cuidado e ir agregando siempre de a gotas ya que espesa y endurece rápidamente. Y si nos pasamos de alcohol no se puede decorar.

Apenas el chocolate comienza a opacarse se coloca en manga con puntero rizado y se va decorando toda la unión del huevo.
Siempre conviene hacer este preparado de a poca cantidad.

Otra opción más sencilla es formar dibujos con hilitos de chocolate utilizando una cuchara. Esto le deja más reforzada la unión y queda con un dibujo pero más sencillo.

También se puede aprovechar para pegarle alrededor confites, crispis, maní con chocolate, pastillas de colores, en fin al gusto de ustedes y lo que vuestra imaginación les indique.

Envolver cada huevo de chocolate en papel celofán ( es la forma de conservarlos ) y dejarlos en un lugar oscuro o con poca luz para que no se altere el chocolate. Nunca en la nevera.

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