El carro de la compra


Al menos una vez al mes nos dedicamos ha hacer la compra y llenar despensas y neveras, ésto no siempre es tarea fácil, muchas veces se convierte en dolores tremendos de cabeza, presupuestos que no llegan ( y más en estos tiempos ) y compramos cosas que realmente ni necesitamos y evidentemente tampoco se adaptan a  una dieta equilibrada.



Por este motivo, y porque yo soy muchas veces una de las que compra cosas que no debería, creo que es necesario dejar bien claro como se hace una compra correcta.
Así todos compraremos mejor y más contentos, sobretodo al ver que no nos cuesta tanto a la hora de pagar el carro entero.

1 Qué comprar.
Compra productos frescos en vez de productos procesados, es más barato (mejor naranjas que zumos envasados). Evita productos de marca; la mayoría de los establecimientos ofrecen otras opciones a mejor precio y con la misma calidad (marcas blancas).

2 Cómo comprar.
Realiza un presupuesto previo, así evitarás compras innecesarias. No hagas la compra con hambre o en estados de depresión o euforia. Hacer la compra requiere su tiempo y paciencia, si vas con prisas no comprarás correctamente ya que posiblemente se te olvidarán cosas, sobretodo si no llevas apuntadas las cosas necesarias.

No dejarse “engañar” por los slogans, las presentaciones más atractivas o la publicidad: escoger los productos que sepamos son más nutritivos y saludables, para ello también deberás leer con atención las etiquetas o los rotulados en los envases.



Para evitar inconvenientes, será aconsejable conocer las normas de calidad de los distintos alimentos: por ejemplo, saber cuándo los pescados o carnes están frescos, qué tipos de verduras y hortalizas son mejores (que no estén pasadas, golpeadas o resecas, etc.), así como también y en cuanto a los productos envasados, saber cuáles marcas son de buena calidad pero también son más convenientes de acuerdo a su precio.
También es válido conocer las épocas y temporadas de las frutas y verduras, para aprovecharlas y consumirlas en mayor cantidad cuando están más frescas, la oferta es también más abundante y, por ende, a un mejor precio.



3 Dónde comprar.
Hay quiénes hacen compras semanales -sobre todo, cuando sólo habita en la casa una persona o pareja-, y hay quiénes deben ir a comprar víveres y demás artículos más asiduamente, en especial, cuando en la casa vive un grupo familiar grande. Por este motivo podemos elegir entre cadenas de supermercados e hipermercados para grandes familias y también podemos optar por mercados y establecimientos locales. 
En el mercado encontraremos siempre lo más fresco pero no siempre lo más bueno ni lo más barato. Por este preciso motivo, como ya he comentado antes, es muy útil conocer las temporadas de frutas y verduras, pescados y demás alimentos que consumimos muy habitualmente.

Mercado de la Boquería de Barcelona
4. Pago.
Paga, preferiblemente en efectivo y, si utilizas tarjeta de crédito, realizar una anotación de los gastos. Aprovecha los descuentos u ofertas que realizan los establecimientos comerciales.

¿Compra diaria, compra semanal o compra mensual?


Una de las bases de la correcta organización es “máximo rendimiento con el mínimo esfuerzo”, y esa frase debe presidir nuestras actividades en el hogar. En la compra de alimentos procuraremos organizarnos, atendiendo a las sugerencias siguientes:
  • La compra irá condicionada a las facilidades de almacenamiento. Si no tenemos un frigorífico grande y/o una gran despensa, es mejor hacer la compra más a menudo, que comprar grandes cantidades para intentar ahorrar, y luego tirar comida.
  • La cantidad de alimentos deber comprarse de acuerdo con sus características y posibilidades de conservación.
¿Compra improvisada o planificada?


Las posibilidades de éxito son menores con la improvisación. Debemos organizar nuestras compras y perder unos minutos en planearlas cuidadosamente. 
Sugerencias:
  • Revisar la nevera y despensa para tener idea de los alimentos en existencia.
  • Basar nuestras compras en un plan de menús que pensamos preparar a lo largo de la semana.
  • Conocer nuestras posibilidades económicas con cierto rigor, y no aproximadamente. Esto es precisamente lo que desequilibra nuestro presupuesto.
  • Señalar una ruta de compra con el fin de no retroceder sobre nuestros pasos.
  • Conservar las notas de las tiendas para saber en qué se nos fue el dinero.
  • No acudir con hambre a la compra: Llevar una dieta personalizada, nos evitará pasar hambre y por lo tanto cuando vayamos al supermercado nos atendremos a la planificación que ya hicimos y evitaremos la compra de productos nocivos.


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