Las frutas Exóticas 2

Cada vez más presentes en nuestros mercados, las frutas de origen tropical se han convertido en un reclamo más para los paladares más inquietos y las mesas más innovadoras. Deliciosas al natural o en zumos, estas exóticas variedades sorprenden por sus formas imposibles, sus texturas únicas y la mezcla agridulce de su pulpa, además de beneficiar a nuestro organismo con gran cantidad de vitaminas (A, B y C) y minerales (calcio, hierro, potasio y magnesio).
No obstante, la presencia de frutas de lugares lejanos no es nueva en España. De hecho, desde hace muchos años la piña, el aguacate, la chirimoya o el coco conviven con manzanas, peras y naranjas en la frutería. Más novedosa, sin embargo, es la aparición de otros artículos como el mango, la papaya, el maracuyá, los litchis, la guayaba, la carambola, el kiwano o el rambután.

El mango: aroma y vitamina C
Procedente de La India, esta sabrosa fruta de sabor intenso es una de las más versátiles a la hora de cocinar. Se puede degustar al natural, retirando su hueso central aplanado con un cuchillo, o bien en zumo. Rica en vitaminas A y, especialmente, C, supone todo un reconstituyente para nuestro organismo, gracias a su alto contenido en agua e hidratos de carbono.
El mango es perfecto para elaborar macedonias y postres, pero también se puede degustar en platos salados como ensaladas. En su variedad verde se puede utilizar como una verdura, para hacer salteados, aderezar con curry o como guarnición de recetas de carne.
  La papaya ofrece al organismo una enorme cantidad de nutrientes: vitaminas A, B y C, potasio, magnesio, ácido fólico y fibra. Además, su bajo aporte calórico la convierte en el complemento adecuado para las dietas. Por si esto fuera poco, facilita digestión, suaviza los intestinos irritados y contribuye a paliar los problemas de estreñimiento.
Guayaba, el toque agridulce
Cultivada en muchos países tropicales, su origen lo encontramos en América Central y del Sur, que es donde más se consume. Su sabor intenso y agridulce hacen de ella un ingrediente único para complementar macedonias, ensaladas, zumos y postres. El aroma que le confiere a las salsas y chutneys no deja indiferente a nadie. Es muy popular su consumo en conserva.
Como la mayoría de frutas exóticas, es rica en potasio, fibra y vitaminas A, B y C. La mayor parte de su contenido es agua, por lo que está especialmente indicada para dietas de adelgazamiento.

Las uvas de Oriente: los litchis
Procedentes de China, estas pequeñas frutitas, de sabor similar a la uva y aroma de flores, son básicas para la gastronomía oriental, especialmente en los postres. Es frecuente ver litchis en las cartas de los restaurantes asiáticos, ya sea al natural, en conserva, en macedonia, con licor o como ingrediente de helados.
A diferencia del resto de frutas, sólo los podemos encontrar frescos en invierno (el resto del año se pueden degustar en almíbar). Su cáscara es dura, por eso sólo se consume la pulpa, que esconde un hueso en su interior. Los litchis son ricos en vitamina C, ácido fólico y potasio.

Maracuyá o fruta de la PasiónSe diferencia del resto de sus compañeras exóticas en que su textura es gelatinosa, por lo que se degusta haciendo uso de una cucharilla. Similar a la granadilla o el tamarillo (frutas también procedentes de América Central y del Sur), el maracuyá nace en Brasil, donde se consume mucho en crudo, o se utiliza para elaborar zumos, batidos, mermeladas y macedonias.
Está presente en el mercado durante casi todo el año (salvo el verano), aunque la mejor temporada para consumirlo es en invierno. Nutricionalmente, destaca por su alto contenido en azúcares, por lo que su valor energético es elevado. Asimismo es rica en hierro, calcio y fósforo, y vitaminas A y C.

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